Cuando uno escucha la palabra cosmos, que para los griegos significaba en esencia lo contrario del caos, el orden, la imaginación, libre de ataduras, se suelta como chiva loca. Más allá del referente astronómico, conforme al cual cosmos es un sinónimo de universo, la primera referencia que yo recuerdo es la del libro homónimo que escribió el astrónomo Carl Sagan en el ya lejano 1980.
Del 23 al 25 de noviembre pasado, se realizó en la Universidade Estadual de Campinas (Unicamp), en Sao Paulo, Brasil, el Foro Iberoamericano de Comunicación y Divulgación Científica.
Convocaron la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y la propia Unicamp. Contó también con el apoyo de la Dirección General de Divulgación Científica de la UNAM. Todo esto permite suponer que fue un encuentro sólido.
Hará cosa de una semana, en reunión que sostuvo con los embajadores y cónsules de México en el exterior, el presidente Felipe Calderón los exhortó con vigor a contar también lo bueno, a recordarle al mundo que nuestro país es más que una guerra de narcos, más que una olla de corrupción, más que una democracia de ciegos. Los invitó, en resumidas cuentas, "a poner más México en el mundo y más mundo en México. A poner en alto el nombre del país".
Hace alrededor de un año, Paul Drayson, ministro de Estado para Ciencia e Innovación en el Reino Unido, lanzó un proceso de consulta que tenía el propósito de "trazar perspectivas acerca de cómo debiéramos desarrollar nuestra base de capacidades, mejorar la comunicación de la ciencia y fomentar la confianza pública en la ciencia". En otras palabras, averiguar cómo empujar hacia adelante la investigación científica, pero también cómo mejorar su comunicación y su aceptación social.
El aprendizaje es un proceso a través del cual llenamos nuestro morral mental con datos sueltos y, con una poca ayuda del sistema educativo, aprendemos a conectarlos entre sí para irnos creando una imagen del mundo. Si aprendemos poco, nuestra imagen será borrosa y estará llena de agujeros; si aprendemos mucho, quizás tengamos una mejor imagen, con más detalles.
Con una disculpa medio sincera para Charles Dickens, aprovecharé esta columna para contarles un cuento navideño. Aquí no hay un Ebenezer Scrooge ni un Bob Cratchit, pero sí hay fantasía, imaginación y buenos deseos.
El cuento ocurrió el pasado 23 de diciembre, cuando el diputado panista Miguel Osuna Millán tuvo acceso a un micrófono, concretamente el que le puso enfrente un periodista de Notimex.
De seguro usted conoce aquella vieja definición de un camello: un caballo de carreras diseñado por un comité. La idea no se sostiene si se examina a fondo, pues un camello es verdaderamente una maravilla de adaptabilidad a condiciones extremas, pero a primera vista causa risa, pues parece desventajosa la comparación entre el perfil airoso de un pura sangre y la desgarbada silueta de un camello.
Primero que nada, alzo mi copa y brindo... por la Academia Mexicana de Ciencias, un cuerpo heterogéneo y cada vez más efusivo en comunicar un mensaje clave: la ciencia (y sus primas la tecnología y la innovación) deben constituirse en un eje primario del desarrollo de nuestro país, si queremos seguir teniendo país. La AMC está de fiesta, cumple su primer medio siglo, y en la pachanga que congregó a muchos de nuestros mejores investigadores, su presidenta soltó la propuesta sin pelos en la lengua.
Tweets recientes
Quién está en línea
Suscríbete al sitio
Noticias en español
Noticias en inglés
Acceso de usuario
Artículos previos
Estos son textos publicados antes aquí.
Blogroll
Así es la Apple Store de Madrid (nuevo)
Wired: Wired Science
Earth’s Most Stunning Natural Fractal Patterns (nuevo)
The Loom
Coming up at noon: Word of Mouth radio show (nuevo)
ENSAYO Y ERROR
"Descubren" qué hombres atraen al bailar
A Blog Around The Clock
New URL/feed for A Blog Around The Clock
Diario Público - RSS Ciencias
«China lleva años creando unidades de ciberguerra»