De Copenhague a México

Juan Rafael Elvira Quesada, titular de Semarnat

Hay de matrimonios a matrimonios. La boda que se celebra hoy en Monterrey no es cualquier cosa, pues contraerá nupcias nada menos que la papa sin catsup, o séase Gloria Trevi, una de esas chicas singulares que han contribuido a potenciar la definición de mujer.

Pero tampoco es cualquier cosa lo que está ocurriendo estos días en Copenhague, la capital danesa, donde unas 15 mil personas están tratando de reducir a un nivel de ruido aceptable el caos y el estruendo de una discusión de años acerca del cambio climático y las acciones que deberíamos emprender para mitigarlo.

En un recuento para la revista Columbia Journalism Review, Curtis Brainard y Cristine Russell dicen lo siguiente:

"Parecemos estar en la etapa de la cumbre '¿podemos salvar este matrimonio?', y sólo quedan dos días para producir un final feliz, un divorcio o, lo que parece probable, un acuerdo de allanar las diferencias en 2010 con la ayuda de una intensa consejería matrimonial".

Lo que apuntan estas palabras es la posibilidad de que sea el año próximo cuando los acuerdos políticos que se logren en Copenhague se conviertan en esquemas, documentos, planes y programas reales, con números, dólares, plazos; que Copenhague defina lo que se quiere lograr, y la reunión de 2010 defina cómo conseguirlo.

Esto nos interesa muchísimo, porque la cumbre del año próximo, la llamada COP-16 (por Conference of the Parties), se realizará en México. Hace un par de día, el secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Juan Rafael Elvira Quesada, dijo que nuestro país será sede de la COP-16 y que sólo falta la ratificación para ese efecto.

El titular de Semarnat dijo que la ciudad sede podría ser México (la primera opción), pero también Monterrey o la Riviera Maya. "Tendríamos que pensar inicialmente, sí, en la Ciudad de México, pero hay otras que tienen mejor desempeño ambiental como Monterrey o (en) la Riviera Maya, en donde pudiéramos dar fe de que se llevan a cabo las acciones que a cada gobierno local le corresponden", dijo.

La decisión la tomará (si es que no lo ha hecho ya) el presidente Felipe Calderón, y aunque por obvio egoísmo me gustaría poder decirle que Monterrey está más que lista y dispuesta para fungir como sede, me contengo y mejor digo: México deberá estar preparado para demostrar con el ejemplo que se puede actuar, incluso en un marco de crisis galopante; que se puede actuar incluso en un país tan tristemente dividido como el nuestro; que se debe actuar y que el momento es el actual.

Pensémoslo así: es posible que sea en México donde se defina el sucesor del Protocolo de Kioto. Dependerá de nosotros si esto ocurre, si mostramos un rostro coherente, comprometido, positivo, de acción, o si ocurre lo contrario y enseñamos el cobre, si mostramos al mundo más descarnadamente nuestras mezquindades y mediocridades.

Por lo que a mí respecta, quisiera que nos vieran como somos: un país rico pese a sus pobrezas, un país amable, digno, de estatura y clase mundial. Vale.

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