Punto flotante
Columnas del autor en Milenio Diario
Sede de la Unesco en París, 1958 - United Nations Photo

Hará cosa de una semana, en reunión que sostuvo con los embajadores y cónsules de México en el exterior, el presidente Felipe Calderón los exhortó con vigor a contar también lo bueno, a recordarle al mundo que nuestro país es más que una guerra de narcos, más que una olla de corrupción, más que una democracia de ciegos. Los invitó, en resumidas cuentas, "a poner más México en el mundo y más mundo en México. A poner en alto el nombre del país".

Lord Drayson - Flickr/bisgovuk

Hace alrededor de un año, Paul Drayson, ministro de Estado para Ciencia e Innovación en el Reino Unido, lanzó un proceso de consulta que tenía el propósito de "trazar perspectivas acerca de cómo debiéramos desarrollar nuestra base de capacidades, mejorar la comunicación de la ciencia y fomentar la confianza pública en la ciencia". En otras palabras, averiguar cómo empujar hacia adelante la investigación científica, pero también cómo mejorar su comunicación y su aceptación social.

Barbara Ehrenreich - Flickr/now_photos

El aprendizaje es un proceso a través del cual llenamos nuestro morral mental con datos sueltos y, con una poca ayuda del sistema educativo, aprendemos a conectarlos entre sí para irnos creando una imagen del mundo. Si aprendemos poco, nuestra imagen será borrosa y estará llena de agujeros; si aprendemos mucho, quizás tengamos una mejor imagen, con más detalles.

Bora Zivkovic - Foto: Matt Brown

El Asimov del mundo en línea, el bloguero más persistente del ámbito de la ciencia se llama Bora Zivkovic, aunque anda por ahí con el apodo de Coturnix. Es un cronobiólogo y por eso su espacio en ScienceBlogs se llama, perdón por las reiteraciones, A blog around the clock.

Ebenezer Scrooge

Con una disculpa medio sincera para Charles Dickens, aprovecharé esta columna para contarles un cuento navideño. Aquí no hay un Ebenezer Scrooge ni un Bob Cratchit, pero sí hay fantasía, imaginación y buenos deseos.

El cuento ocurrió el pasado 23 de diciembre, cuando el diputado panista Miguel Osuna Millán tuvo acceso a un micrófono, concretamente el que le puso enfrente un periodista de Notimex.

Juan Rafael Elvira Quesada, titular de Semarnat

Hay de matrimonios a matrimonios. La boda que se celebra hoy en Monterrey no es cualquier cosa, pues contraerá nupcias nada menos que la papa sin catsup, o séase Gloria Trevi, una de esas chicas singulares que han contribuido a potenciar la definición de mujer.

Camello bactriano. Foto: Ryan Boren

De seguro usted conoce aquella vieja definición de un camello: un caballo de carreras diseñado por un comité. La idea no se sostiene si se examina a fondo, pues un camello es verdaderamente una maravilla de adaptabilidad a condiciones extremas, pero a primera vista causa risa, pues parece desventajosa la comparación entre el perfil airoso de un pura sangre y la desgarbada silueta de un camello.

Rosaura Ruiz con Reyes Tamez. Foto: AMC

Primero que nada, alzo mi copa y brindo... por la Academia Mexicana de Ciencias, un cuerpo heterogéneo y cada vez más efusivo en comunicar un mensaje clave: la ciencia (y sus primas la tecnología y la innovación) deben constituirse en un eje primario del desarrollo de nuestro país, si queremos seguir teniendo país. La AMC está de fiesta, cumple su primer medio siglo, y en la pachanga que congregó a muchos de nuestros mejores investigadores, su presidenta soltó la propuesta sin pelos en la lengua.

Una mazorca antojable. Foto: spakattacks/Flickr.

Los científicos mexicanos han logrado probar, estudiando mazorcas de hace 90 siglos, que el cereal mexicano por excelencia, Zea mays, es hijo nacido en tierras mexicanas. Parece que por aquellas fechas, en algunos rincones del Balsas, las erupciones volcánicas aplicaron fuerte presión evolutiva sobre las plantas antecesoras, de modo que las sobrevivientes tenían cierta capacidad para tolerar la presencia de metales en el ambiente.

José Hernández. Foto: NASA

Dijo el presidente Calderón que el caso de José Hernández, el astronauta de padres mexicanos, deja importantes lecciones que deberíamos aprovechar, sobre todo los chavos. Su ejemplo, dijo, "es una muestra de que con voluntad, con esfuerzo, con perseverancia, es posible llegar muy lejos y llegar muy alto".

¿Cuáles son las lecciones? El Presidente citó dos. "La primera, que sin preparación, sin una educación que nos dé las herramientas adecuadas, difícilmente podremos alcanzar nuestras metas".

Francisco Castellón Fonseca, senador

Qué paradoja. Mientras que expertos de todo el mundo congregados en la capital mexicana dan muestra del respeto que se tiene en el exterior por los investigadores nacionales, los dineros para la actividad científica están en peligro de seguir encogiéndose más allá de la ignominia.

Empecemos por lo malo, para terminar con una nota dulce. Estamos muy cerca de que los legisladores determinen el presupuesto federal para 2010, y como ha sido la norma histórica, la tijera quiere entrar duro a los fondos destinados para ciencia y tecnología.

Juan Pedro Laclette y Reyes Tamez - Foto: FCCyT

Batallaron pero se juntaron. Once instituciones variopintas decidieron unirse para alzar la voz en nombre de las necesidades de nuestro sector científico, y sostuvieron una encerrona con la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados, encarnada en la mayestática figura del doctor Reyes Tamez Guerra, panalero titular de la misma.

Sergio García, del ITESM, charla con otros biotecnólogos

Afuera llueve y el aire sopla frío. Pero dentro del aeropuerto Logan, en Boston, el ambiente es acogedor. Mientras espero el vuelo que me llevará a Houston antes de regresar a Monterrey, recapitulo los últimos tres días, tratando de digerir la información que he recogido conversando con más de una docena de personas.

Sentado en las frescuras de Xalapa, estoy al cierre de mi segunda jornada dentro de la 16 Semana Nacional de Ciencia y Tecnología, cuyo énfasis básico es llevar la ciencia a los niños de México.

Estoy en Xalapa porque uno de mis amigos, Heriberto Contreras, me invitó a participar impartiendo un taller sobre periodismo de ciencia. Así que llevo dos días hablando ante un auditorio que combina lo presencial con enlaces por televisión e internet.

En el Centro de Biotecnología Femsa

El avance rotundo del nuevo brote de influenza A/H1N1 en todas las latitudes es una realidad que ya nos habían anunciado los expertos y que felizmente parece no ser tan ominoso. Definitivamente el patógeno es tan pegajoso como cumbia colombiana, pero su peligrosidad de momento es limitada.

Limitada pero no trivial: muchas personas en el mundo pagarán con su vida nuestra falta de defensas naturales contra la configuración genética de este invasor, y todos esperan que la producción global de vacunas ayude a mitigar el impacto.

Reconozco que soy parte de una especie en extinción: la de quienes comunicamos ciencia no a partir de una formación académica formal sino de la experiencia “lírica” (así le dicen) hija de ejercer el oficio durante más años de los que quisiera recordar.

Comunicar la ciencia siguiendo las reglas del periodismo es algo que tratamos de hacer en esta sección un día sí y otro también. Y hoy toca la duda otoñal: ¿será verdad que se puede comunicar la ciencia de un modo periodístico?

Cuando le externé mis dudas periódicas a un amigo bien enterado, sacó de su memoria de elefante media docena de reportajes espléndidos de The New York Times, de Time y de varios otros medios.

Einstein en Monterrey - Foto: Carlos Rangel

Stephen Jay Gould, todavía mi gurú estilístico en materia de ensayo, escribió en muchas ocasiones que su vocación científica, aunque pudo haber sido más temprana (porque su padre era un naturalista aficionado), tuvo su punto de inflexión a los cinco años, cuando Leonard Gould lo llevó al Museo Americano de Historia Natural. El pequeño enfrentó ahí la figura mayestática de un Tyrannosaurus rex, y en ese momento decidió que sería científico. Y lo fue: uno de los más importantes del mundo.

José Narro Robles - Foto: AMC

Soy de los primeros en gritar que México necesita con urgencia más inversión en ciencia y tecnología si queremos un día sacar nuestros apaleados esqueletos fuera del agujero donde nos han metido regímenes de varios colores, pero de la misma ralea, por décadas y décadas. En ese sentido, aplaudo las palabras del rector de la UNAM, José Narro Robles, que tanto en Morelia como en Monterrey insistió en esta necesidad recordando los patéticos montos que en los hechos se destinan a estos renglones tan esenciales.

Stephen Jay Gould

En el último par de semanas, en varias ocasiones, mi compañero Ciro Gómez Leyva ha reiterado una imagen sobre la clase política que luego retomaría también Carlos Puig. La frase específica es que no hay que ilusionarse con los políticos de hoy, porque “son una generación no dotada genéticamente para la grandeza”.

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